
Los triunfos de posiciones políticas afines al pensamiento progresista en las últimas semanas en Europa han aliviado el temor de que las derechas avanzaran y coparan posiciones de poder que podrían significar un giro peligroso en la región. Sin embargo, los números y los difíciles equilibrios sobre los que descansan estos logros obligan a meditar sobre los fenómenos populistas de derecha y el aparente estancamiento del pensamiento liberal y de izquierda que está resultando en la distancia entre este y, sobre todo, la juventud.