Israel, la nación consentida

EL PAÍS

Israel pide y Estados Unidos se lo da. Todo. Desde que empezó la guerra, no ha cesado el flujo de armas, incluyendo misiles de precisión y bombas antibúnker, pasando solo en dos casos por el control del Congreso. Contrasta con la congelación de las ayudas a Ucrania gracias a un bloqueo republicano que la Casa Blanca apenas sabe eludir. Solo hay algo que Netanyahu no pide ni quiere: consejos. Cuando los recibe, hace caso omiso. Y menos si se formulan en público, como suelen hacer los europeos.

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