
La sorprendente decisión de que sea un jurado popular el que juzgue a la esposa del presidente del Gobierno por la también sorprendente acusación de malversación de caudales públicos (en concreto, haber pedido a su asesora en La Moncloa alguna gestión particular) ha desviado la atención esta semana de algo mucho más grave: por segunda vez en menos de dos años, la Audiencia Nacional ha puesto en libertad a dos de los principales capos de la mayor red de tráfico de drogas de Europa, la peligrosísima banda holandesa Mocro Maffia, alegando un “lamentable error” en ambos casos.