
Parece una historia de piratas del Caribe, aunque en otra dimensión. Lo sagrado pierde su valor cuando la piratería le da otro. Saqueo, secuestro. En Ormuz, el paso por el estrecho del petróleo, oro negro, estiércol del demonio, esto último en su significación escatológica, viola todos los derechos, hasta los del Santo Sepulcro. Ficción veraz de medios transnacionales de comunicación, mientras la historia de pesadilla del archivo de Epstein va a la deriva en una tormentosa odisea. Ciegos, entonces, estamos todos. No hay apelaciones ni excepciones. Detrás de la línea del horizonte cuando avanzas a todo vapor, encontrarás la caricia de la ambición. Un Edén nunca visto. En las historietas de piratas el quid pro quo de su narración era con las féminas en todas las escenas de supuestos de posesiones de otras naciones o regiones. Cuando los piratas asaltaban, terminaban violándolas. Era preceptual que no hubiese imágenes de infantes.
Modus operandi de sus autores para el marketing. Ahora, en lo que presumen los nuevos piratas del mundo, en esta modernidad tardía, hay niñas. Ha cambiado el foco y les da igual devorarlas a la mejor receta gourmet. Justo momento de un imperio en decadencia; supremacista blanco sionista illuminati. No olvidemos que cuando Jesús nació en Belén, Herodes andaba en una masacre de recién nacidos.
Vil elemento del constructo de las imágenes subliminales. Flotan en nuestro inconsciente sin registrarlas en la memoria consciente. Ya Freud en El malestar en la cultura advertía sobre la tendencia escatológica en su subliminal Edipo y el poeta portugués Pessoa lo admitía a escondidas en el dolor de sus heterónimos. Y porque detrás de la línea subliminal trazada en el horizonte, es nuestro barco imaginario, el buque fantasma wagneriano, en polifonía monumental por un mundo tormentoso, cruel, sin destino.
Ahora en tiempo de fauces ávidas hipersónicas, el psicoanálisis lacaniano del deseo ha suprimido todos los demás sentidos, como cosa prevaleciente. Marx decía que las condiciones materiales hacían la conciencia del ser humano. O contradicción. Así hemos topado con el Leviatán. El monstruo de los pantanos anaranjados. La reivindicación moderna de la piratería devoradora como sistema mundo.
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