A Donald ya no le basta querer dominar el globo terráqueo entero. Como cuando un niño, hijo de millonarios, quiere más aun que tenga casi de todo. Ojo, aunque es ya un señor mayor de la cierta edad camino a los 90 años, está más que claro que no se le quitó la malcriadez del que nunca o pocas veces recibió un no por respuesta en el momento en que le apetecía apropiarse de algo por las buenas o, como hemos visto que prefiere, por las malas.
Bueno, el caso es que él siente que la Tierra (sea redonda o plana como afirman sus seguidores del movimiento Maga), le quedó corta. Por eso decidió apuntar sus misiles verbales, cargados de amenazas, groserías y descalificaciones, en contra del titular de la ciudad del Vaticano. Aunque han pasado unos 1.600 años desde que Alarico, rey de los visigodos, descendió del norte de Europa para saquear Roma, ahora otro bárbaro norteño amenaza al actual heredero de San Pedro.
Y no es que se hayan descubierto yacimientos de petróleo o gas en el subsuelo de la sede de la Iglesia Católica. No. El problema es que el papa León XIV piensa con cabeza propia y además comete el pecado de ser coherente y estar a favor de la paz y en contra de la guerra. Esto último parece medio maniqueo, pero hago la aclaratoria porque sabemos que en este mundo hay muchos ni ni.
Tampoco le gusta a Donald que el santo padre le haga carantoñas a esos radicales de la izquierda mundial que atentan en contra de la tranquilidad de quienes se han hecho mil millonarios aprovechando todo aquello que genera la intranquilidad de las masas trabajadoras.
En su lista de papas rojillos históricos vetados para todo evento están, por supuesto, los que, como Jesús Cristo, defendieron el compromiso de la fe con los pobres, los excluidos, migrantes, enfermos, etc. Allí figuran, por ejemplo, Pablo VI y más aun, Francisco. Y entre sus preferidos destacan Juan Pablo II aliado en la cruzada “anticomunista” de Ronald Reagan (expresidente de Estados Unidos) y Margaret Tatcher (exprimer ministro británica) y Benedicto XVI.
El rey del norte, aspirante a emperador del éter, ya comenzó su trabajo de mercadeo. Por eso publicó hace días en sus redes sociales la imagen hecho mesías. Que le haya gustado o no a católicos y protestantes le resbala. Como siempre a él solo le importa él. Frente el espejo él se dice a sí mismo, “para los demás soy un dios que no se baja del Olimpo”.