La resistencia indígena – Últimas Noticias

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José Gil Fortoul afirmó que las comunidades indígenas organizadas por pueblos y tribus fueron diezmadas por la conquista. En consecuencia, las nuevas relaciones sociales de producción se conformaron sobre un discurso racializado. Esta clasificación social de corte biologicista legitimó el discurso sociojurídico y económico del hombre blanco, propietario y católico. El cruce étnico fue tolerado en esos términos.

Con la llegada de los primeros africanos subsaharianos a la isla de Cubagua circa 1526 y, luego, en el resto del territorio venezolano, el mestizaje fue un hecho, aparte del derecho de pernada ejercido por oligarcas peninsulares y blancos criollos en contra de esclavizadas, indígenas a sus servicios y otras situadas en sus linderos jurisdiccionales.    

Una gama de “razas” integraron la sociedad colonial bajo rígidos preceptos jurídicos, administrativos y religiosos. Por lo tanto, los aparatos ideológicos y represivos del Estado colonial se encargaron de mantener los límites bien establecidos entre blancos y los de dudosa procedencia, problemática que incluía a los blancos de orilla.

En relación al tema que encabeza estas líneas: “La resistencia indígena”, cabe destacar que si bien el poder colonial intentó exterminar física e ideológicamente al originario, la memoria dolorosa de la pérdida y del desarraigo adquirió nuevas connotaciones en la cultura como forma de resistencia. El sincretismo cultural, esa nueva síntesis étnico-social, se expresó en la literatura, la culinaria, la música, los juegos, el vestuario e inclusive en la gramática sociopolítica.

Ahora bien, respecto de la estricta vigilancia sociorreligiosa que se desplegó en los virreinatos en Venezuela fue mucho más laxa por su condición de provincia y de capitanía general. Esta situación permitió al grueso de la población marginada por su condición racial acceder tanto a las discusiones de algunos patricios influidos por propuestas teológicas que otorgaron condición humana a los encasillados en calidad de pseudohombres sin almas como a las tesis políticas influidas por la Revolución francesa y su impacto en Haití, también implícitas en las propias lucubraciones políticas nacidas en el fragor de esa sociedad colonial por intereses económicos y políticos endógenos.

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