Agenda de beneficio compartido – Últimas Noticias

Agenda de beneficio compartido - Últimas Noticias

En el actual escenario de reconfiguración del orden mundial, donde la unipolaridad cede ante la fuerza de un mundo multicéntrico y pluripolar, la consolidación de acuerdos estratégicos entre Venezuela y Estados Unidos marca un hito de pragmatismo soberano.
Bajo el título de una “agenda de beneficio compartido”, no solo asistimos a la firma de contratos energéticos; presenciamos la validación de la diplomacia de paz como herramienta superior a la coerción.

La firma de acuerdos en Anzoátegui, Barinas y Monagas no debe leerse en forma aislada. Es el reconocimiento de Venezuela como un actor indispensable en el mapa de la seguridad energética hemisférica.

Como bien ha señalado Delcy Rodríguez, este acercamiento se fundamenta en la complementariedad: Venezuela posee los recursos, mientras que el mercado global (incluido el estadounidense) requiere de una oferta estable y confiable.

Esta visión rompe con el esquema extractivista clásico de las transnacionales del siglo XX. Aquí, el beneficio es compartido. Si la industria estadounidense logra acceso a fuentes de energía seguras, el pueblo venezolano recibe la tecnología y la inversión necesarias para estabilizar sus servicios públicos y su aparato productivo.

En el marco de la agenda energética internacional, Venezuela reafirma su doctrina de soberanía petrolera.

Las potencias deben entender que la estabilidad de los mercados depende de la estabilidad política y el respeto a la autodeterminación de los pueblos. El levantamiento progresivo de las trabas operativas y la consolidación de estos contratos con Pdvsa son pasos hacia la descompresión de las tensiones regionales.

La “agenda de beneficio compartido” es un triunfo de la persistencia gubernamental y este evento demuestra que es posible relacionarse con los centros de poder global sin claudicar en los principios de soberanía.

Venezuela demuestra que su riqueza no es una “maldición de recursos”, sino una herramienta de negociación para la paz. El camino trazado este viernes 1° de mayo en las áreas de hidrocarburos es la ruta para una nueva etapa de cooperación bilateral, donde la economía se pone al servicio de la gente y la política se rinde ante la evidencia de la necesidad mutua.

La soberanía no se negocia, y una Venezuela independiente se sienta en una mesa “entre iguales”, construyendo un futuro de prosperidad compartida para ambas naciones.

Ver fuente