Página en blanco – Últimas Noticias

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Al escritor no se le ocurre nada; como lápida a punto de aplastarlo, lo amenaza la página en blanco; no tiene más remedio que escribir sobre la página en blanco.

El escritor toca distraído las teclas; por accidente da en la combinación que dispara el letrero: “¿Está seguro de que quiere borrar los archivos que contienen toda su obra?” Seleccionar SÍ anulará toda su vida; seleccionar NO lo atará a sus errores; quedar paralizado ante el letrero será peor que elegir.

En 1821 muere un prisionero en la isla de Santa Helena, en el remoto Atlántico Sur. Su asistente propone como epitafio NAPOLEÓN. El carcelero quiere imponer BONAPARTE. Al fin concuerdan en una lápida vacía. El hombre que sacudió Europa no necesita rótulos.
Hay tantas formas de tratar la página en blanco sin maltratarla: la pajarita, el barco de papel, la flecha que viajará por siempre en los aires.

Kasimir Malevich duda ante el lienzo en blanco. Ya todo ha sido pintado; lo que no ha sido pintado no existe. El mensajero insiste en que le entregue el cuadro ofrecido para la galería y Kasimir Malevich, malhumorado, le dice que se lleve de una vez por todas el lienzo sin tocar que después los críticos elogiarán eternamente como Blanco sobre blanco.

¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Qué hago aquí? El hombre se incorpora, se toca el golpe en la cabeza, no puede recordar cómo se lo hizo ni si se lo hizo, no puede recordar el golpe ni nada anterior a él, no puede recordar si querría recordar o si mejor no saber nada de un pasado en el cual a lo mejor no hay más que ataduras.

Para que el expediente quede limpio, ocurre un soborno y, para que el soborno no manche el expediente, sucede un asesinato y, para que el asesinato no ensucie el prontuario, acontece la masacre y blanquear el expediente requiere toda la suciedad del mundo.
Preguntémonos si la bola de papel arrugado es todavía página en blanco.

Cada vez que el calendario da una vuelta, siente el cursi la tentación de compararla con una página en blanco. Página en blanco el siglo que comienza y página en blanco el Año Nuevo y página en blanco el arranque del nuevo gobierno y página impoluta la del profesional recién graduado y la del edificio que se inaugura y la de la mente que no puede inventar otra cosa.

Existe el cursi acelerado que arranca llamando página en blanco la década que empieza y página por trazar el cumpleaños, pero también cada mes puede ser nuevo comienzo y, si a ver vamos, cada semana, día, hora, minuto o segundo.

Qué abominable escritura traza el tiempo en la página en blanco de nuestro rostro.
Nada más promisorio que la página en blanco y nada más fatal que la página que resplandece eternamente en blanco: la de la obra del profesor TMT (todo menos tesis), la del escritor subsidiado que hace literatura verbal en los bares, la del Diente Roto, la de tanto político, tanta eminencia, tanta prepotencia.

El Quijote, el Buscón, Así hablaba Zaratustra, el Ulysses, Pedro Páramo, Cien años de soledad, fueron alguna vez páginas en blanco.

El escritor autocrítico que escribe con tinta blanca porque sostiene que ningún trazo supera lo posible.

Angustia de no saber si todas las páginas en blanco están ya escritas.

Comparte la página en blanco el prestigio de la inocencia, pero alguna vez fueron papel impoluto la sentencia de muerte, el contrato usurario de deuda, el Tratado contra la Doble Tributación.

Las páginas agobiadas de falsa filosofía que nadie entiende están técnicamente en blanco.
Sostiene Juan Jacobo Rousseau que el pueblo ideal para implantar un sistema de leyes no ha de tener tradiciones ni costumbres ni hábitos arraigados. Tras mucho peregrinar viviendo de mujeres amables que lo mantienen, al fin encuentra lo que busca. El pueblo sin costumbres ni hábitos arraigados no sabe lo que es una ley, ni la necesita.

Leyes que entregan pueblos están escritas en blanco.

El escritor que, de tanto borrar lo que escribe y reescribe sobre una página para dejarla nuevamente en blanco, termina quedándose sin página.

Hay páginas que siguen estando en blanco por más galimatías que sobre ellas se tracen.
Con el Hágase la Luz estropea Dios la página en blanco de la Nada.

Con el Apocalipsis, estruja Dios la página estropeada de la Creación; con el “Dios ha muerto”, desecha Nietzsche la arrugada página de la divinidad.

Enloquece Isaac Newton al descubrir que la luz blanca contiene todos los colores y que la página en blanco contiene todas las escrituras posibles.

Empieza a escribir sobre la página en blanco y no hace más que repetir sus hábitos, sus manías, sus vicios. La página en blanco no existe.

Desdicha de la mayoría de las hojas en blanco cuyo destino es limpiar lo innominable.
Al nacer es página en blanco y al morir sepulcro blanqueado.
El grafito, mariposa que aletea la página en blanco de la ciudad.
Era tan falto de imaginación que plagiaba páginas en blanco.
Sólo el relámpago autografía la página en blanco de la nube.
Nada más difícil que escribir sobre nada.

Nadie tan atormentado como el curioso que intenta descubrir lo que diría la página en blanco.

No se sabrá jamás cuál es el comienzo o el fin de una página sin trazos.
Por miedo al error jamás escribió una raya.
Incomodidad de saber si está en blanco la página porque no pudo o no quiso decir nada.
Nada hay escrito en la casi totalidad de las biografías.
Duda sobre si es una escritura la página plegada como pajarita del origami.
Un barco de papel es ya novela marina.

En blanco quedaron todas las cartas de amor que se iban a escribir antes que llegaran las pantallas de las redes sociales.

Oficios del decir sin decir: el seductor, el ignorante, el político.
En blanco van las cartas que Nadie dirige a Ninguno y por eso lo que dicen nunca se sabe.
Enloqueció el censor adivinando cómo censurar una página en blanco.

Los ángeles escriben sus misivas en copos.

La página en blanco nunca se desecha porque es la posibilidad; a la papelera van a parar las estropeadas por el error de la escritura.

Quién tuviera la inocencia de merecer el signo incluso en su error. Su suciedad o su belleza.
La página del amor siempre está abierta.

Interpreta mi silencio, parece decirnos cada página en blanco.

Hay una página que no terminaremos y un universo que concluirá sin que el punto final se haya estampado.

La Revolución, la más pura de las páginas en blanco.

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