La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, recibió en el Palacio Nacional al secretario del Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos, Markwayne Mullin. Ambos gobiernos acordaron mantener la cooperación bilateral bajo un esquema de respeto mutuo.
Este encuentro ocurre en medio de presiones ejercidas por Washington para intensificar la lucha contra el narcotráfico en territorio mexicano.
La mandataria informó sobre la reunión mediante un breve mensaje en sus redes sociales. Sheinbaum destacó la voluntad de continuar el trabajo conjunto entre ambas naciones. Esta comunicación directa subraya la intención de mantener los canales diplomáticos abiertos a pesar de los puntos de fricción existentes.
La visita de Mullin marca un precedente importante al constituirse como el primer viaje de un miembro del gabinete del presidente Donald Trump a México en 2026.
Este funcionario asumió su cargo hace menos de dos meses, por lo que el encuentro permite establecer una hoja de ruta inicial. El antecedente más cercano ocurrió en septiembre del año pasado con la presencia del secretario de Estado, Marco Rubio.
Tensiones y soberanía en la agenda bilateral
El encuentro adquiere relevancia por el momento sensible que atraviesa la relación entre México y Estados Unidos. Las tensiones por las estrategias de seguridad y el combate al narcotráfico dominan la agenda actual.
La administración de la presidenta Sheinbaum sostiene que cualquier mecanismo de colaboración debe respetar estrictamente la soberanía nacional.
La mandataria mexicana anticipó desde días previos que el objetivo principal consistía en mantener la coordinación. Este enfoque busca equilibrar las exigencias estadounidenses con los principios constitucionales de México. La postura oficial rechaza cualquier imposición externa que vulnere las leyes y la autonomía del país.
El contexto diplomático incluye otros hitos recientes que moldean este intercambio. La relación bilateral recibió un impulso tras la llamada telefónica sostenida entre la presidenta Sheinbaum y el presidente Trump.
La mandataria calificó ese diálogo como cordial y excelente, lo cual generó expectativas sobre un acercamiento más fluido entre ambos gobiernos.