Las visitas de Julio Cortázar a Cuba durante la década de 1960, lo acercó al calor de la revolución. Por ello, su narrativa tocó más la fibra social desde entonces, ofreciéndonos un universo fantástico que, a su vez, pisaba la tierra donde yacen los problemas reales del ser humano.
Una de las obras cumbres que este año cumple 60 años de publicación, y que refleja esta transformación en la creación literaria de Cortázar, es el libro de cuentos «Todos los fuegos el fuego» (1966).
En «La autopista del sur», el escritor argentino encierra a sus personajes en un atasco vehicular en una vía de París. La realidad cotidiana sobresale entre sucesos surrealistas: no se trató de un estancamiento de minutos, ni tampoco de unos cuantos días. Todos ellos forman sus propios grupos para vivir en comunidad y así sobrepasar las dificultades de una vida moderna que acostumbró a las sociedades a verse, de manera individual, como desconocidos.
En «La reunión», el narrador en primera persona es una clara inspiración de Ernesto Che Guevara. El relato demuestra cómo la lucha por sobrevivir y la muerte de varios hombres son parte de una revolución que ha recorrido un camino difícil que busca la liberación del hombre.
Por otra parte, en «La isla a mediodía», encontramos la obsesión de un auxiliar de vuelo por una isla que observa desde el avión. Esto representa las ilusiones de un hombre trabajador por escapar de su rutina. El espacio de su labor es el cielo, pero él desea bajar porque en tierra está su sueño. El protagonista lo hace posible; sin embargo, Cortázar, con su maestría como cuentista, le da un giro trágico a la historia con tan solo unas cuantas palabras.
Otros relatos fascinantes integran el volumen. En «Todos los fuegos el fuego» (del mismo título del libro) transcurren dos historias de manera asincrónica. En ambas tramas habitan los celos y el amor como una llama que despierta el rencor. Las relaciones se vuelven un duelo donde las pasiones chocan hasta deshacerse en cenizas.
Invitamos a leer estos y otros cuentos como «La salud de los enfermos», «La señorita Cora», «Instrucciones para John Howell» y «El otro cielo», donde la fantasía, en muchos casos, nos acerca a la realidad social.
Anécdota sobre un cuento
Julio Cortázar, en una entrevista concedida al programa A Fondo (1977), contó que la idea de «La autopista del sur» surgió en un momento de su vida cuando estaba en Italia.
Allí leyó un artículo en donde un ensayista italiano despachaba el problema de los embotellamientos automovilísticos como algo sin importancia. Al respecto, el escritor opinó: “Me pareció superficial y frívolo ese comentario, porque los atascos son uno de los signos de esta triste sociedad”. Agregó que el automóvil y la tecnología en general, más bien, nos están llevando a buscar la desgracia y la infelicidad.
