La ideología es aquel sistema estructurado de ideas y conceptos sobre el mundo y la vida, sea político, filosófico, científico, pedagógico o religioso. El marxismo no solo es la doctrina para la construcción del socialismo sino también la explicación de las causas que llevarán a la desintegración del capitalismo.
En el siglo XXI, se entiende que Carlos Marx (1818-1883) y Federico Engels (1820-1895), asumieron que el concepto de ideología tiene un doble carácter: como “formas de conciencia” o conjunto de representaciones e ideas en general y como “falsa conciencia” en particular.
La basura ideológica bloquea la capacidad de análisis crítico y el razonamiento de las personas habitantes de la Pachamama. Este concepto se utiliza constantemente para descubrir cómo la manipulación de la historia o la cultura, busca evitar la crítica política, económica, social, educativa y cultural.
La gran mayoría de nuestras poblaciones tienen ideas y pensamientos neocolonizados, y se refleja en la cantidad de mentiras o fake news que se envían a través de las redes sociales. El pensamiento neocolonial en Venezuela es una forma de dominación indirecta. Por ello, la Revolución Bolivariana busca romper la dominación arraigada desde la Colonia, incluyendo el capitalismo y el racismo.
Comparto el criterio planteado por el doctor Luis Antonio Bigott, profesor de la UCV y de la ULA, en su libro El educador neocolonizado. Es una verdad del tamaño de la puerta de una iglesia, que los maestros y profesores de educación primaria, secundaria y universitaria, en la mayoría de los casos son educadores neocolonizados. Ellos transmiten conocimientos y saberes que idiotizan a los estudiantes. Claro que, por supuesto, existen excepciones con los educadores descolonizadores, insurgentes, socialistas y bolivarianos.
Por lo tanto, la descolonización del pensamiento, es una tarea urgente para rescatar la soberanía intelectual en nuestra región. No podemos permitir que las plataformas digitales sigan siendo el vehículo de una sumisión cultural invisible. La verdadera emancipación comienza en las aulas, transformando las aulas de clase en trincheras de debate. Solo a través de una conciencia crítica colectiva lograremos desmantelar los mitos impuestos y construir un futuro propio, libre, soberano y autónomo.