48 a la batalla: ¿quién será el nuevo jefe?

48 a la batalla: ¿quién será el nuevo jefe?

Los sudores ruedan cuesta abajo por los caminos de cuerpos enfebrecidos y los nervios en caos toman las voluntades de cada combatiente.

La batalla está por comenzar.

¿Quién será el jefe, el que mande, el que haga diminutas las encendidas luces que lo enfocan? ¿¿Quién pondrá humo en los ojos del mundo entero? Será un francés, un español un portugués, un inglés, o de algún país suramericano? ¿Argentino, brasileño, colombiano, ecuatoriano, uruguayo, paraguayo?

Lo que solo fue un manojo de esperanzas ya es verdad. Por ahí se habla de Kylian Mbapeé y de Rodrigo Hernández (Rodri), de Harry Kane y de Bruno Fernandes. Y, es que ¿ya Lionel Messi, Cristiano Ronaldo y Neymar son habitantes del país del olvido? Sería todo un detalle de ver triunfar a uno de ellos, una verdadera lección de humildad para los engreídos jóvenes de la era contemporánea.

El Mundial 2026 será una puesta en escena en la que, no obstante los valores de los jugadores emblemáticos de la última era, los jóvenes tendrán la primera y última palabra. Los muchachos como Lamine Yamal, Pau Cubarsi, Endrick, Franco Mastantuono, Kendry Páez tomarán el control, y solo falta ver si su temple, su carácter, tendrán la misma altura de sus figuras de genios y transfigurarse por gracia divina en dioses escondidos y ahora nacientes de un fútbol a toda mecha.

Los días pasan y pocos dudan de que Francia será el coloso imbatible, y que vencerlo va a costar la vida entera. Que España volverá a ser la España de Suráfrica2010, y que al fin Portugal va a recibir su galardón. Las casas de apuestas de Londres vaticinan que después de tres intentos en los cuales se han ahogado en la orilla, ganará Países Bajos en una cerrada final ante los portugueses. Son conjeturas para tratar de adivinar y vender. Nadie sabe: son 48 y resultados inesperados podrán derribar a los gigantes. El día menos pensado algún conejo querrá saltar del sombrero, y el truco del mago tornará el paisaje de colores en un día de nubes oscuras.

Y el Mundial, que cada día se parece más a uno los mercados persas que invadían a Atenas en los tiempos de sabios contrariados por tanta mercancía inútil, es ahora una pieza de la maquinaria sagrada del marketing abrumador. No es posible concebir hoy día un torneo de fútbol sin Shakira o Bad Bunny, sin reguetón y música estridente en el centro del campo. El partido que espere: la música es ahora más importante. Quizás a mucha gente que va al estadio Azteca les interese más la canción “Day Day” en la inauguración mundialista, que el juego México ante Suráfrica.

El fútbol se va convirtiendo, y esto no hay quien lo detenga, en un show televisivo en el que solo pueden entrar a los estadios los presumidos dueños de relucientes cuentas bancarias.

Y mientras esto pasa, veintidós hombres persiguen un balón en procura de la red y la gloria. La batalla está por comenzar.

“El Mundial que ya llegó…”

El libro aparece mañana. “El Mundial que vendrá, el Mundial que ya llegó” será posible en su presentación caraqueña.

En su contenido quisimos traer desde los rincones de la memoria y de la historia recordatorios de los veintidós campeonatos jugados durante 96 años; y también, reseñas de las selecciones que desde el 11 de este mes comenzarán la disputa del premio mayor. Richard Páez, gestor del despertar de la Vinotinto como parte de la vida venezolana, es autor del preludio titulado “La emoción de creer”, en el que derrama su sentido futbolístico y lo que representa para el país la selección nacional.

Un capítulo dedicado a aquellos jugadores del pasado a quienes que por diferentes razones el destino no los dejó jugar el Mundial, y seis cuentos de la autoría de quien ahora escribe, completan el manojo de estampas que completan el relato.

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