Envenenados | Opinión | EL PAÍS
Si las noticias que recibimos cada día fueran comestibles y en lugar de ir directas al cerebro se dirigieran al estómago, bastaría con un solo telediario para morir envenenados. El estómago es muy delicado y si algo le sienta mal lo vomita; en cambio, el cerebro admite toda clase de basura, cuanto más sucia sea…