51 | Dateando

Ya sabemos que un orate como ese dice todos los días una estupidez nueva, que es producto de sus ocurrencias y de sus delirios de grandeza, de su brutal megalomanía. Así como dice que se va a apropiar de Groenlandia, o que Canadá es un país de mierda, o que los dirigentes de la CE deberían besarle el trasero. Decir que convertirá a Venezuela en el estado número 51 es parte de su desfachatez y de sus tropelías de bucanero ladrón y asesino, que ahora ni siquiera lo simulan; tal como los cien millones de barriles de petróleo que dice que se han cogido de Venezuela. Eso de convertir a Venezuela en el estado 51 es una imbecilidad, y no es posible, al menos por ahora.

Lo que sí es realmente preocupante es que esa idea no salió de él, sino de venezolanos que andan por el mundo diciendo una sarta de barbaridades, incluida esta. Y lo más angustiante es que se convierta en una tendencia, y realmente lo es, porque la propuesta viene de La Interfecta que se fue regando en ese sector que está descontento con el gobierno del país.

Por supuesto que no son los venezolanos los que están clamando esta petición, pero es un grupo de venezolanos que podríamos calificar de cientos, quizás miles, si incluimos a quienes no lo dicen, pero están de acuerdo. Que, si hay algo más vergonzoso que eso, no lo sé, pero jamás escuché a la dirigencia política de la Cuarta República decir semejante desfachatez.

Podríamos preguntarles a Puerto Rico o a Hawái en qué les ha beneficiado ser parte de Estados Unidos. Los defensores de esta propuesta insisten en los beneficios de tener un pasaporte gringo y privilegios yanquis. Definitivamente, la estupidez se ha convertido en la mayor virtud de la sociedad moderna. La estupidez sería capaz de asesinar a la inteligencia si se presentara el caso.

Y entonces nos encontramos con un sector de venezolanos que desean olvidar su pasado, su historia, sus querencias, sus anhelos, incluso su apellido si pudieran, para convertirse en un ciudadano estadounidense. Y no creo que ignoren que Estados Unidos es el mayor asesino de la humanidad, y que no existe una sola nación en donde se hayan metido, que no la hayan destruido, que no hayan acabado con sus riquezas, y que no hayan dejado absolutamente nada en su beneficio. Los ejemplos más recientes son: Irak, Libia y Siria; y no acabaron con México porque Morena tomó el poder.
Seguimos esperando a Cilia y a Nicolás.

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