El fuerte terremoto de magnitud 7,8 que sacudió la isla de Mindanao, en Filipinas, ha dejado hasta el momento 45 víctimas mortales, 487 heridos, 17 personas desaparecidas y miles de damnificados, según el último balance del Consejo Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (Ndrrmc).
Del total de fallecidos, 33 se registraron en la Región 12 y los 12 restantes en la Región 11, aunque las autoridades advirtieron que el balance podría aumentar conforme avancen las tareas de rescate entre los escombros.
Las estadísticas también revelan que 2.994 viviendas sufrieron deterioros y el número de evacuados se sitúa en 41.437 ciudadanos; de ellos, 32.464 se encuentran en 57 albergues oficiales y 8.973 reciben asistencia fuera de los refugios estatales. A pesar del daño en las carreteras, el Gobierno aseguró que desde el martes se restableció el paso a varios sectores incomunicados y que ya se han distribuido paquetes de asistencia humanitaria valorados en 4,8 millones de pesos.
Los desprendimientos de tierra causados por las constantes réplicas fueron la principal causa de muerte. Desde el pasado lunes 8 de junio se contabilizaron diez deslizamientos de terreno.
Al respecto, el jefe de la Oficina de Gestión de Riesgos de Sarangani, René Punzalan, confirmó que al menos 13 residentes del Barangay New Aklan, en la localidad de Glan, quedaron sepultados por el lodo. Asimismo, Junie Castillo, portavoz de la Oficina de Defensa Civil (OCD), reportó este miércoles que un barrio entero en Mindanao sufrió el impacto de un alud masivo, cuyas víctimas mortales están en proceso de verificación técnica.
El desastre también colapsó la infraestructura de la isla. El Departamento de Obras Públicas y Carreteras registró daños severos en 18 puentes y 41 rutas, concentrados sobre todo en la Región 12.
Castillo admitió que estas averías viales dificultan la distribución de ayuda humanitaria y el acceso de los equipos de emergencia a las zonas que quedaron aisladas. En total, el Ndrrmc contabiliza 238 edificaciones afectadas y pérdidas preliminares por 15 millones de pesos filipinos, mientras que el Departamento de Energía reportó que unos 130 mil usuarios continúan sin servicio eléctrico.
Ante la falta de luz, las autoridades energéticas priorizan el suministro en los hospitales y centros de salud. En estos lugares, el personal médico atiende a cientos de pacientes en tiendas de campaña provisionales instaladas en los exteriores, debido al peligro que representan los daños estructurales y las réplicas.