El Gobierno de Brasil anunció este miércoles la entrada en vigor de una subvención económica, mediante una medida provisoria, destinada a contener el incremento en el precio de los combustibles. La iniciativa busca estabilizar los costos de la gasolina y el diésel, tanto para los productos refinados en territorio brasileño como para los importados, en respuesta a la presión inflacionaria generada por el conflicto en el Medio Oriente.
El subsidio será gestionado por la Agencia Nacional del Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP), organismo encargado de pagar directamente a los productores e importadores. El objetivo de esta estrategia es garantizar un beneficio tributario sobre los impuestos federales que impactan directamente en el precio final de los hidrocarburos, evitando así que el alza internacional se traslade íntegramente a la población.
De acuerdo con las autoridades brasileñas, la subvención no podrá exceder el tope de los impuestos federales vigentes. Actualmente, estos valores se sitúan en 0,89 reales (0,18 dólares) por cada litro de gasolina y 0,35 reales (0,07 dólares) por cada litro de diésel. La medida comenzará a aplicarse de forma inmediata en la gasolina, producto que no había contado con recortes impositivos previos desde el inicio de las tensiones internacionales.
Neutralidad fiscal y presión sobre Petrobras
El ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, hizo un llamado público a las empresas distribuidoras y estaciones de servicio para que los efectos de este subsidio lleguen con rapidez al consumidor final. «Quiero hacer un llamado a las distribuidoras y a las gasolineras para que aceleren el proceso de traslado de las medidas tomadas por el Gobierno federal», afirmó el funcionario.
Por su parte, el secretario especial del Ministerio de Planeamiento y Presupuesto, Bruno Moretti, aseguró que el plan posee «neutralidad fiscal». Esto significa que, aunque se utilizarán recursos del presupuesto federal para financiar el subsidio, la medida ha sido diseñada para no generar presión adicional sobre las arcas públicas ni comprometer las metas financieras del Estado.
El anuncio ocurre en un contexto de fuerte presión sobre la petrolera estatal Petrobras. Pese a que Brasil es un importante exportador de crudo, los accionistas de la compañía han solicitado elevar los precios de los derivados en el mercado interno para alinearlos con las cotizaciones globales, una medida que el Gobierno busca mitigar a través de este nuevo esquema de incentivos tributarios.