Castigo virtuoso de la osadía

EL PAÍS

Jugar mecánicamente, dando por seguro que en la posición no hay nada especial y basta con seguir los esquemas y patrones normales, puede ser muy peligroso. Es bien sabido que no hay dos seres humanos totalmente iguales, aunque sean gemelos. De similar modo, poquísimas posiciones de ajedrez obedecen exactamente a los mismos criterios porque casi siempre hay algún detalle que las diferencia. Y es fundamental estar atento para captarlo.

Seguir leyendo

Ver fuente