La acción de la escudería del cavallino rampante ha entrado en boxes. La compañía, que saltó al circuito bursátil en octubre de 2015, acumula una revalorización del 857% desde su debut, por encima del 150% que avanza el S&P 500 desde entonces y el 77% de la Bolsa de Milán –cotiza en ambos mercados–. Una escalada que se ha visto frenada desde finales de febrero cuando alcanzó el récord de 394,7 euros por acción. Desde entonces cede un 2%.

El interrogante del consumo chino
A pesar de que el mercado chino no tiene un papel relevante en las cuentas de Ferrari, la debilidad de la economía china está jugando en contra de los fabricantes de coches de lujo. En las cuentas de 2023 Ferrari ha reconocido que el gigante asiático supuso el 11% sobre el total de sus ventas, frente al 12% de un año antes. De la misma forma, uno de sus principales competidores, Porsche, vio el año pasado cómo la entrega de coches en el país asiático se reducía un 15% en 2023, lo que le ha llevado a apuntar que la contracción del mercado de automóviles chino provocará que este año sea un ejercicio de transición marcado por unos beneficios más débiles. Una advertencia que ya había lanzado semanas atrás su matriz Volkswagen, apuntando a una desaceleración de las ventas mundiales ante la creciente competencia y el aumento de los costes.