Julián Arango: Es una alegría muy grande ir a Venezuela

Julián Arango: Es una alegría muy grande ir a Venezuela

Aunque no es primera vez que Julián Arango visita Venezuela, su llegada al país trae novedades. El icónico Hugo Lombardi de ‘Yo soy Betty, la fea’ aterrizará en Caracas para presentar su stand-up comedy ‘Julianchou’, el próximo 22 de julio en el Centro Cultural Chacao.

Más que un viaje de trabajo, el suyo será una visita placentera. «Somos vecinos y, más allá de eso, hermanos; mucho más parecidos de lo que se pudiera pensar. Los colombianos tenemos mucho de venezolanos y ustedes, mucho de colombianos. Ambos pueblos somos muy orgullosos y amamos profundamente lo nuestro, pero esa identidad propia nos incluye mutuamente por las influencias que hemos compartido», dijo el primer actor.

—¡Felicidades por el reciente triunfo de Colombia sobre Uzbekistán!

—¡Uy!, empezar bien era necesario. Y al final íbamos entregándole el partido a Uzbekistán y casi nos hacen un gol. No, sufrimos al final, pero bueno. Qué felicidad, casi me muero aquí.

—Colombia se ha convertido en el gran referente de la TV en Venezuela y el regreso de ‘Betty, la fea’ lo demuestra. Sabiendo el impacto que esa telenovela tiene aquí, ¿habrá algún guiño o saludo especial de Hugo Lombardi para el público venezolano en tu stand-up?

—Pues sí, hay momentos. Creo que la gente agradece mucho que uno salude como Hugo y que la gente lo quiere mucho, entonces no puedo ir a Venezuela sin hacer un saludito y decirles que son unos moscorrofios y que pertenecen a un gran “Cuartel de las feas”.

—Has interpretado a personajes tan opuestos como Hugo Lombardi en ‘Yo soy Betty, la fea’ y a El Guadaña en’ El cartel de los sapos’, pero tu faceta como comediante también tiene mucha historia. Sabiendo que este show repasa tu trayectoria profesional, ¿qué va a traer Julián Arango para compartir en el escenario?

—Esto es como una recopilación. He venido haciendo stand-up comedy hace mucho, mucho tiempo: empecé con un show de sketches con Antonio Sanint que se llamaba ‘Ríase el show’, duramos mucho tiempo por ahí y lo llevamos a Estados Unidos; luego monté mi propio stand-up que se llamaba ‘Ni idea’ y también giré por todos lados con eso.

Hay una cosa que me gusta mucho y que estoy seguro que en Venezuela son así también: es que a la gente no le importa hablar bien o mal inglés. Lo hablamos y ya. Y el que entendió, entendió. Hay una cosa muy nuestra que es así, que el que habla muy bien inglés es mal visto. Como: “uy, no, pues, si habla inglés”.

Me llama mucho la atención eso de estos pueblos latinoamericanos, todos nosotros somos como: «ay, no le ponga atención a eso, eso no es importante». Un día dije: «Pues sí, es importante hablar bien inglés».

A veces uno pregunta: «¿usted habla inglés?», y la respuesta es: «Yo me defiendo». Porque así somos, esa es nuestra esencia: defendernos y no hacerlo bien. Entonces, parto de ahí, de ese concepto de que somos así, lo hemos aceptado y es normal para nosotros, ¿no? A mí me llaman a cotizar un stand-up comedy y la persona me dice: «Bueno, es que voy a cotizar lo de tu stand-by… Voy a cotizar lo de tu standor comedy». Pero tú trabajas en eso, tómate la molestia por lo menos de saber decirlo, es lo único que te pido. Porque si tú trabajaras en otra cosa, pues bueno. Pero tú estás viniendo a contratar un stand-up comedy, que no es difícil de decir. Sí, es pereza.

Lo que me gusta mucho es esa forma nuestra, ¿no? Que además la normalizamos, la aceptamos y está bien visto. Y yo digo: «No, pues no, no», y hago una gran compilación de cómo lo decimos en Latinoamérica.

—Sin embargo, las nuevas generaciones tienen mejor relación con los idiomas…

Todo ha cambiado una cantidad y lo que dices tú, yo voy es como para mi público, ¿no?, la gente con la que yo he crecido, que hemos visto que esto ha pasado. Pero no creas, igual hay muchos chamos que están ahí también. No les importa, heredaron eso. La mayoría no, pero no les importa y lo dicen de cualquier forma.

—¿Qué ha aprendido Julián Arango del stand up comedy?

He aprendido a decir lo que pienso, me ayuda a tener una visión de la vida, de lo bueno y de lo malo, de lo que me gusta, lo que no me gusta, de estar atento. Me gusta porque pongo atención, que es una cosa que siempre he hecho, pero si tienes que construir un show, tienes que estar atento a qué está pasando en el mundo, en Colombia, en mi barrio, con el celador de mi edificio… me mantiene abierto, me mantiene alerta. Me tiene escribiendo, que es lo que me gusta a mí.

—En el proceso de creación de un guion siempre se descartan ideas, pero hoy en día la censura y las posturas políticamente correctas también obligan a dejar temas por fuera. Al venir de la generación de los 80, ¿cómo navegas en tu show los límites del humor frente a la sensibilidad actual?

Me llama mucho la atención cuando uno dice: «bueno, te invito al show», la gente va y le dicen a uno: «Oiga, pero ojo con eso, no diga eso porque hoy en día la gente se puede sentir mal, o tal vez esta comunidad… usted se metió, habló de esta forma». Entonces, hay muchas cosas que toca dejar por fuera y el show tiene eso. El show comienza con preguntar si en Venezuela se puede hablar de esta manera.

Obviamente toca dejar muchas cosas por fuera. Pero yo me burlo de la sensibilidad exagerada de hoy en día. Entiendo que las cosas han cambiado.

Por ejemplo, a dos presentadores muy importantes de Colombia los sacaron de Caracol por unos abusos que se venían normalizando durante toda la vida, porque así se manejaba y si quieres un puesto, pues tienes que hacer una serie de cosas para lograrlo, pero eso ya hoy en día no, eso era antes. Y se normalizaba eso también.

Entonces, entiendo y estoy de acuerdo con que se regulen esa cantidad de cosas que pasaban hace unos años y que nadie decía nada porque era normal. Estoy de acuerdo con eso, pero ya la exageración y el protagonismo que ha cobrado una cantidad de gente que utiliza estas redes sociales simplemente para victimizarse y aprovechar que tienen un spot para poder ser alguien en la vida; en eso no estoy de acuerdo y me gusta burlarme de eso porque, además, vengo de los 80, ¿me entiendes? Yo crecí en los 80 y todo esto es novedad para mí, todo esto es: ¿Qué está pasando? ¿Dónde estamos? ¿Qué es este mundo tan raro en el que estamos viviendo.

—Con la gran comunidad de venezolanos que vive en Colombia, la cercanía cultural es cada vez más evidente. Pensando en tu show, ¿adoptaste el lenguaje o los modismos venezolanos?

La verdad no he tenido así la experiencia, pero sí han ido venezolanos a verme y yo pregunto: «¿Entendieron todos?», y perfecto. Todo se entiende.

Eso es como cuando ‘El Chavo’ decía «una torta de jamón», y para nosotros una torta es un ponqué, pero no, es un sándwich para ellos; pero uno terminaba entendiendo porque uno se esforzaba y entendía todo lo que ‘El Chavo’ estaba diciendo. Y así hemos hecho nosotros con, por ejemplo, «chamo», pues obviamente sabemos que el grupo de los chamos son los muchachos, los pelaos como les decimos.

Y yo creo que los venezolanos entienden todo de los colombianos, como nosotros entendemos de ustedes, solamente por la entonación en la que lo estamos diciendo ya estamos en la misma línea.

—¿Ya has venido a Venezuela?

Con ‘Perro amor’ me llevaban a Caracas, por allá estuve muchas veces. Con ‘Betty’ también estuvimos por allá y es increíble el cariño de la gente.

Me parece una alegría muy grande ir a Venezuela, ¿sabes?, porque la gente me escribe una cantidad que cuándo voy. Nunca había tenido la oportunidad de presentarme, entonces soy como un familiar que va a ir a visitarlos.

Siento, como te digo, una gran familiaridad. Tuve la oportunidad de trabajar en Miami con Emilio Lovera, Laureano Márquez y con todo ese grupo haciendo el show de Navidad que hacen ellos y es increíble, o sea, yo duré una hora allá y ya estábamos alineados con el mismo sentido del humor burlándonos de nuestras miserias, de nuestras realidades y, como te digo, es muy familiar. Estoy muy emocionado, tengo muchas ganas de ir, saludarlos, que nos riamos un rato y que la pasemos rico.



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