Keanu Reeves abogó por el director de cine Carl Rinsch, quien parece que pasará una larga temporada tras las rejas.
El cineasta, que dirigió al actor en ’47 Ronin’, fue declarado culpable de diversos cargos por lavado de dinero y fraude electrónico. En este sentido, también es culpable de estafar a Netflix por 11 millones de dólares, según informó Entertainment Weekly.
Asimismo, la estrella solicita que a su «amigo y colega artístico» se le conceda una medida de clemencia o reducción de pena, apelando a su carácter y al vínculo profesional que desarrollaron en el pasado. «Desconozco los detalles de este caso», comenzó Reeves su carta del 1 de mayo (contenido que se conoce hasta ahora) al juez Jed Rakoff. «Pero basándome en lo que sé sobre Carl, quise aprovechar la oportunidad para escribir en su nombre, con la esperanza de que su sentencia pudiera ser atenuada con medidas de indulgencia y clemencia, además de justicia», señaló.
Lo cortés no quita lo valiente
Keanu Reeves defiende que, si bien fue declarado culpable, Carl es un tipo buena gente. Asegura que es testigo de su capacidad para «aportar una alegría y calidez excepcionales a quienes le rodean» y de «brindar inspiración a otros a través de su creatividad y visión».
El recodado protagonista de la franquicia «The Matrix» tiene la esperanza que sea una sentencia justa. «Espero que puedan mostrar clemencia hacia este hombre», añadió.
Adicionalmente, Reeves insinuó que ya será suficiente castigo para el diector tener que vivir con el peso de sus malas acciones. «En la medida que lo consideren apropiado, creo que dicha clemencia sería un acto de sanación, que acompañaría el castigo con el que tendrá que vivir».
¿Qué pasó con Netflix?
En 2018, Netflix compró los derechos de una serie inconclusa llamada ‘White Horse’ (luego renombrada ‘Conquest’) por más de US$ 61 millones, otorgándole a Rinsch unos US$ 44 millones de presupuesto y control creativo total. Sin embargo, en 2020 solicitó US$ 11 millones adicionales alegando que necesitaba fondos extra para terminar la producción. Netflix accedió a enviarlos, pero nunca se completó ni un solo episodio.
En lugar de utilizar el dinero para la serie, Rinsch transfirió los millones a sus cuentas personales e hizo gastos en artículos de lujo como vehículos Rolls Royce, muebles antiguos y un reloj suizo de seis cifras. Además, compró criptomonedas, apostó y también gastó millones en trámites de divorcio y demandas.
Fue entonces cuando, tras el escándalo, Netflix denunció al realizador. Un jurado federal de Manhattan lo declaró culpable en diciembre de 2025 de los cargos de fraude electrónico y lavado de dinero. La sentencia, fijada para el próximo 29 de junio, podría dejar a Carl tras las rejas por el resto de su vida.
Ante esto, Keanu Reeves señala en su carta que quizá Rinsch se excedió con la cantidad, pero no necesariamente haya tenido malas intenciones. «En mi opinión, Carl puede autosabotearse al exagerar la magnitud, el alcance y el contexto de lo que se había negociado, lo que lo coloca a él y a sus contrapartes en conflicto. No pretendo compartir esto como una excusa ni como una minimización de lo que se le imputa, sino simplemente como una posible explicación de sus motivos», afirma.
«Carl Erik Rinsch se apropió de 11 millones de dólares destinados a un programa de televisión y los apostó en opciones bursátiles especulativas y transacciones con criptomonedas», declaró en su momento el fiscal estadounidense Jay Clayton. «La condena de hoy demuestra que cuando alguien roba a los inversores, seguiremos el rastro del dinero y lo haremos responsable», concluyó en el comunicado.