La licencia de la Ofac no es una victoria jurídica; es la validación administrativa de un secuestro.
El abogado de Maduro, Barry Pollack, sabía que el Ejecutivo, al ver que el juez Hellerstein se irritaba por la violación flagrante de la Sexta Enmienda, soltaría una migaja financiera para evitar que el caso colapsara por ilegalidad estructural.
No celebramos que se afloje la cadena; denunciamos al carcelero que pretende normalizar el uso de un tribunal civil para juzgar a un jefe de Estado.
El derecho penal es aquí la continuación de la guerra por otros medios. La Fiscalía ha lanzado un caballo de Troya de legitimidad: obvio, los abogados aceptan cobrar para defender al presidente Maduro y ello pasa por impugnar la raíz: no pueden aceptar la autoridad de sus secuestradores.
Es una trampa diseñada para borrar la investidura soberana y convertirlos en “clientes perpetuos” de una burocracia que busca el desgaste físico y político.
La justicia que tarda 118 días en permitir una defensa técnica no es justicia, es sabotaje táctico e indefensión inducida.
El experimentado abogado Barry Pollack sabe que la demora y el propio acto administrativo de la Ofac constituyen en sí mismos pruebas irrefutables de la violación de la sexta enmienda y caer en la táctica de la fiscalía de entrar y esperar en los “canales regulares” en un escenario de lawfare es un suicidio.
Mientras se tramitaban papeles, el enemigo cimentaba una narrativa de criminalización. Por ello, la respuesta no puede ser sumergirse en un terabyte de “pruebas” para pelear un caso de narcotráfico inexistente. La única vía es la moción ómnibus: un misil jurídico que ataque la competencia del tribunal. Si el origen de la custodia fue una operación militar, su estatus es el de prisioneros de guerra (POW) bajo el Convenio de Ginebra.
Pollack sabe que aceptar la licencia no lo exime de denunciar la asimetría judicial. La Ofac usa el derecho a la defensa como un rehén que libera según su conveniencia política. El juez debe entender que, si el ejecutivo decide cuándo empieza la defensa, el proceso ha muerto.
La moción ómnibus es la herramienta para exigir la libertad inmediata basada en la confesión de indefensión que representa la propia carta de la Ofac. En esta guerra judicial, la celeridad es vital para cortar la ofensiva de la fiscalía.
Abogados: todo lo actuado sin defensa es nulo bajo el estándar Toscanino.