El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció este miércoles una reestructuración profunda en su consejo de ministros. La medida busca frenar las intensas movilizaciones sociales que exigen su renuncia y cuestionan sus reformas de corte neoliberal.
Con apenas seis meses en el poder, el mandatario intenta abrir canales de diálogo para desactivar una crisis política que amenaza la estabilidad del país. Durante una conferencia de prensa en la sede de Gobierno, Paz confirmó la creación de una instancia económica y social.
Este espacio funcionará como un mecanismo para explicar sus propuestas de gestión directamente a los ciudadanos. El gobernante busca revertir la desaprobación popular y neutralizar las críticas de los sectores movilizados, quienes denuncian supuestas intenciones de privatización y aumentos de tarifas en los servicios básicos.
Un ajuste ministerial para frenar el descontento popular
El jefe de Estado justificó el reordenamiento de su equipo de colaboradores con la promesa de construir un Ejecutivo más ágil y cercano a la población. Aunque evitó precisar los nombres de los ministros salientes o la fecha exacta de los relevos, insistió en la necesidad de mejorar la capacidad de escucha de su administración.
Esta decisión responde directamente a la presión ejercida por organizaciones campesinas y sectores afines al expresidente Evo Morales. El nuevo Consejo Económico y Social sesionará de forma mensual con el objetivo de transparentar las decisiones oficiales y eliminar la desinformación.
Paz enfatizó que la iniciativa busca demostrar que su gestión no oculta secretos fiscales ni planes perjudiciales para las mayorías. El mandatario confía en que este foro comience a operar este mismo fin de semana con la presencia de diversas organizaciones civiles.
Convocatoria a los sectores movilizados en medio del desabastecimiento
La estrategia gubernamental apunta prioritariamente a los sindicatos concentrados en la ciudad de El Alto y en la capital boliviana. En estas zonas, grupos de campesinos aimaras y seguidores del movimiento cocalero mantienen protestas radicales desde hace varios días.
El Ejecutivo intenta atraer a estos dirigentes a la mesa de negociaciones para desactivar la consigna central de las marchas, que exigen la dimisión inmediata del presidente. La situación en el departamento de La Paz muestra un panorama complejo debido a los bloqueos de carreteras que cumplen ya quince días.
Las restricciones viales provocan una preocupante escasez de alimentos básicos, combustibles e insumos médicos esenciales como el oxígeno hospitalario. Las tensiones escalaron el pasado lunes, cuando las manifestaciones derivaron en graves disturbios, saqueos y agresiones contra periodistas y transeúntes.