Nadie la esperaba. Nadie la buscaba. Apareció en el campo, abandonada por su madre, sin calostro, deshidratada y con pocas oportunidades de sobrevivir la noche. Tenía horas de vida y un veterinario que se negó a rendirse. Así empezó la historia de Raquelita.
El 19 de marzo, Gastón Britos, médico veterinario argentino, publicó el primer video. Una ternera recién nacida, flaca, débil, con el reflejo de succión casi perdido. «Vamos, Raquelita. No pares de mamar», le decía mientras le sostenía el biberón. «Nos queda una noche larga. Toco madera.»
Cada día, Gastón, el veterinario, dejaba avances y con una emoción y una voluntad que traspasó las pantallas de todos sus seguidores. Nadie imaginaba lo que vendría después. Cada avance, cada recaída, cada muestra de voluntad por vivir y voluntad por salvar a Raquelita, enganchó a una multitud, cual novela turca.


Esa primera publicación se compartió miles de veces. Y comenzaron a seguir la cuenta y a comentar dejando sus buenas vibras, influencers, amas de casa y hasta celebridades como David Bisbal y recientemente Chayanne.
El cantante puertorriqueño se sumó a la cadena de fuerzas que el mundo entero le estaba mandando a una ternera recién nacida en algún campo de Argentina. La fanaticada del boricua dejó comentarios como: “papi no me abandones, soy tu hija” y muchos otros como: “La trompita de Raquelita está aprobada por Chayanne”.
Actualmente, Raquelita es una celebridad de internet, todos sus días comienzan con un: «Buenos días, estrellitas. La tierra les dice hoooola», Gastón, con una voluntad de acero, cada día atiende a otros animales, pero va más allá de eso, el caso de Raquilita, trasciende y todos piden los avances.
Cuando algo sale bien, dice «toco madera» y cuando algo lo emociona, suelta ese «pucha que vale la pena vivir» que ya se convirtió en su firma.
Pero con Raquelita no fue fácil. Para nada.
Una miasis en el hocico, perder un diente, fuerte diarrea, fiebre, resguardarla de la lluvia a la hora que sea, todo por el bienestar y recuperación de Raquelita, una vaquita que se robó el corazón de los miles de seguidores que hoy detienen su rutina porque como dice Gastón: Silencio, que comenzó mi novela turca.
La ternera llegó sin anticuerpos porque nunca recibió el calostro de su madre. «Avanzamos y retrocedemos, pero Raquel sigue aferrada a la vida», escribió Gastón ese día. Emociona su entusiasmo y energía, todos deseando que Raquelita se recupere totalmente.
Lo que hizo que esta historia se saliera de control en redes no fue solo la ternera. Fue Gastón. Su forma de hablarle, de acariciarla, de no dormir para que ella no estuviera sola. «Estoy muy orgulloso de vos», le dijo una noche, con la lluvia cayendo afuera del galpón y Raquelita tomando leche del balde.
Cada actualización se convirtió en un evento. Cientos de miles de likes por video. Comentarios desde Italia, México, Venezuela, España. Cadenas de oración, grupos de reiki mandando energía, gente que confesaba que esperaba el reporte nocturno de Gastón como quien espera un capítulo de su serie favorita. El hashtag era simple y lo decía todo: #todossomosraquelita.
Raquelita no es el único animal que ha pasado por las manos de Gastón. Rogelio, otra de sus historias, también tiene su propio lugar en el corazón de la comunidad. Pero con Raquelita algo fue distinto desde el principio. Quizás porque llegó tan pequeña, tan sola, tan al límite. Quizás porque Gastón la llamó por su nombre desde el primer momento, cuando todavía no se sabía si iba a sobrevivir la noche.
«Lo único que tenés que hacer es no dejar de mamar. Vamos, Raquelita. Vamos a correr con la Olga, con el Cusco, con el Rogelio», le decía en ese primer video, mientras ella jalaba del biberón con lo poco que le quedaba de fuerza.
La gente se rompió, se inspiró y se quedó.
Y así, exactamente así, ella sigue aferrada a la vida, con una gran comunidad que la respalda y quiere verla crecer, sana y fuerte.