Líderes progresistas de todo el mundo se reunieron el sábado en Barcelona para impulsar sus fuerzas y defender el orden multilateral basado en normas en un mundo que gira hacia la derecha y está desgarrado violentamente por las superpotencias.
El presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, que ha criticado abiertamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la guerra de Washington e Israel contra Irán, organiza dos actos simultáneos sobre democracia y políticas progresistas en un centro de convenciones en la segunda ciudad más importante de España.
Aunque ningún dirigente extranjero criticó directamente a Trump mencionándolo por su nombre en público, la férrea postura unilateral del mandatario, que rompe con una tendencia de décadas en la política exterior estadounidense, incluido su desdén por la OTAN y Naciones Unidas, sobrevolaron las reuniones.
“Vemos ataques al sistema multilateral, un intento tras otro de impugnar las reglas del derecho internacional y una peligrosa normalización del uso de la fuerza”, dijo Sánchez.
Trump volvió a arremeter el sábado en redes sociales contra Sánchez, quien ha enfrentado el desprecio de Trump por no permitir que Estados Unidos utilice bases militares operadas conjuntamente en España para realizar operaciones relacionadas con la guerra en Irán y por negarse a elevar el gasto militar de su país del 2% al 5% del PIB.
“¿Alguien ha visto lo mal que le va al país de España? Sus cifras financieras, pese a contribuir casi nada a la OTAN y a su defensa militar, son absolutamente horrendas. ¡¡¡Triste de ver!!!”, publicó Trump en Truth Social.
Sánchez dice que el tiempo de la derecha se está acabando
España, como Estados Unidos y otros países desarrollados, está endeudada, pero cuenta con una de las economías líderes del mundo bajo el mandato de Sánchez.
El mandatario español dijo en la reunión de políticos y miembros de partidos progresistas, celebrada más tarde el sábado, que los miembros de la derecha populista “no gritan porque estén ganando; gritan porque saben que su tiempo se acaba”.
“Saben que su visión del orden internacional se está viendo desmantelada como consecuencia de los aranceles y las guerras ilegales”, afirmó. “Su rendición al negacionismo climático, a la xenofobia, al machismo de la internacional ultraderechista ha sido su mayor error del que les costará mucho tiempo salir”.
“La vergüenza cambia de bando y lo va a hacer para siempre. A partir de ahora, la vergüenza, para ellos”.
La IV Reunión en Defensa de la Democracia reunió al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, al mandatario de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, y a su homólogo colombiano Gustavo Petro, así como a otros líderes y altos cargos, incluidos miembros del gabinete de Reino Unido y Alemania.
Más tarde, Sánchez, Lula y Ramaphosa se quedaron en el centro de convenciones para asistir a la inauguración de la Movilización Progresista Global, donde unos 6.000 cargos electos, analistas políticos y activistas de izquierda intercambiarán ideas.
“La extrema derecha es internacional, así que nosotros también debemos serlo”, dijo el vicecanciller y ministro de Finanzas de Alemania, Lars Klingbeil, ante una multitud de activistas. AP