
El democristiano Friedrich Merz ha empezado con mal pie su mandato como canciller de Alemania. El fracaso en la primera votación de investidura en el Bundestag, este martes, al no alcanzar la mayoría absoluta, sumió durante unas horas a Alemania en una crisis política insólita. Nunca, desde la fundación en 1949 de la República Federal, había sucedido algo parecido. Un grupo de diputados, cuya identidad todavía se ignoraba anoche y el color político al ser el voto secreto, votó en contra de su propio candidato y sembró la inquietud en un país que, hasta hace poco, se jactaba de su previsibilidad. En la segunda votación, los rebeldes se disciplinaron y Merz salió elegido.