Hoy, Venezuela no solo ha dejado atrás el desabastecimiento inducido, sino que se alza como un referente de soberanía alimentaria frente a los retos del presente. Esta semana compartimos cifras que nos llenan de satisfacción: hemos alcanzado 100% de abastecimiento en los anaqueles de todo el país, fruto del trabajo mancomunado con nuestras fuerzas productivas.
La transformación es histórica. Mientras en años anteriores el extremismo nos llevó a un déficit nutricional de 35% hoy, bajo la conducción de la presidenta Delcy Rodríguez, hemos reducido esa cifra a un 3%. Pasamos de importar 85% de lo que consumíamos a producir internamente 97% de los alimentos que llegan a la mesa del hogar venezolano. Este logro es el resultado de 14 trimestres consecutivos de crecimiento agrícola y el esfuerzo conjunto de productores comunales, privados y el Estado.
Asimismo, la Ley de Seguridad y Soberanía Agroalimentaria establece una reserva mínima de 90 días. Hoy la superamos gracias a la conciencia y el compromiso de nuestro pueblo trabajador. Vale recordar que, en 2017, los enemigos de la Patria nos dejaron con apenas tres días de reserva, haciéndonos vivir una de las etapas más críticas de nuestra historia reciente.
La proteína animal ha sido clave: en los primeros cinco meses de 2026, la producción de pollo creció un 8%, alcanzó 334.000 toneladas que nos proyecta hacia la exportación. Este avance se refleja en un aumento de 9,4% en el consumo de alimentos durante mayo. Los Clap son la columna vertebral de esta estrategia: 7,6 millones de familias participan en este sistema, que distribuye un 98% de productos nacionales.
Nuestra apuesta es la distribución directa del campo a la mesa, eliminando intermediarios. Un ejemplo reciente: en la parroquia Altagracia, en Caracas, distribuimos 41 toneladas de alimentos a más de 4.400 familias con un ahorro real de 62% frente a la red privada. Contamos, además, con una reserva estratégica de 96 días, más de 1.480.000 toneladas métricas que garantizan nuestra seguridad alimentaria.
Este camino de prosperidad es inevitable. Este 12 de julio, en la gran consulta popular, el pueblo decidirá el destino de los recursos para seguir fortaleciendo esta revolución productiva. ¡Producir es vencer, y nosotros hemos vencido el desabastecimiento!